Orquesta Miguel Failde


Miguel Failde

Miguel Ramón Demetrio Failde Pérez, Miguel Failde nació el 23 de Diciembre de 1852 en el poblado de Caobas perteneciente al municipio de Limonar. Su padre Don Cándido Failde emigrante español proveniente de Betanzos, Galicia y su madre la parda libre Justa Pérez.
Desde muy pequeño su padre le enseñó las primeras nociones musicales y alrededor de 1864 teniendo 12 años, comenzó a tocar el cornetín en la Banda de Bomberos Municipal de Matanzas donde tenía que tocar en un banquito para alcanzar el atril.
A pesar de que en la época que le tocó vivir existían pocas oportunidades de cultura para un hombre mestizo, si embargo, las enseñanzas de su padre y hermanos conjuntamente con los estudios realizados en colegios privados lo diseñaron como un hombre de modales corteses, que se expresaba correctamente y leía y escribía impecablemente, lo que le permitió en Épocas de la República desempeñarse en el cargo de escribiente en el Ayuntamiento de Matanzas.
Dominaba con excelencia el cornetín, sus dotes innatas y capacidad extraordinaria para la música lo convertían en un virtuoso artista de este instrumento, la viola y el contrabajo solía tocarlos especialmente en la Iglesia, también tocaba piano y violín.
Su personalidad y fácil dicción, su fama como gran músico le permitían alternar con lo más selecto de la sociedad, asistían con regularidad dada su preocupación por los valores morales y espirituales a la imprenta denominada La Galería Literaria donde se reunían con literatos y personalidades de la época en reuniones de tipo informal. En estas tertulias de gente conocedora se debatían diversos temas de actualidad de la época y entre ellos en el momento de su mayor fama el Danzón.
La orquesta de Miguel Faílde, era típica de la época y estaba constituida por  1eros y 2dos violines, 1eros y 2dos clarinetes, cornetín, trombón, figle, contrabajo, timbalero, güirero, la orquesta cambió de músicos en diversas oportunidades pero siempre manteniendo su ritmo y buen sabor.
Entre las orquestas de la época resultaba la de Miguel Faílde, una de las más famosas no solo en Matanzas, sino que se extendía la misma en otras provincias. Era conocido como Miguelito I, el rey del cornetín.
La creación de su orquesta se fijó en el año 1871, pues es la primera evidencia que se recoge por la prensa en esa época el diario “La Aurora del Yumurí”.
La interpretación inicial del Danzón se efectuó en Matanzas en la casa de los Condes de Luna en el año 1878. En la Quinta “Luna”, que radica en el callejón de Gumá entre San Gabriel y Capricho; en fiestas que se comenzaban el 13 de agosto Día de Santa Aurora y duraban una semana se reunían lo más selecto de Matanzas y La Habana.
El primer Danzón fue bautizado con el nombre de “Las Alturas de Simpson” y se tocó oficialmente la noche del 1ero de enero de 1879 en el Club Matanzas, actualmente “Sala  José White”. Pero, ya se había tocado como decía anteriormente en el Palacio de los Condes de Luna y en fiestas y ensayos a los que acudían las personas; no obstante, mucho antes en el 1877 Miguelito había interpretado un danzón bajo este mismo nombre el cual no había tenido gran aceptación por el público, pues no presentaba como el posterior, elementos de lo criollo, en cuanto a medios expresivos e interpretativos: como por ejemplo podemos destacar una de las características que hacen difícil para los extranjeros el tocarlo, que la constituye el llamado “cinquillo cubano“: una figura que abarca tres corcheas y dos semicorcheas en el siguiente orden:

Más adelante explicaremos las características formales del Danzón.
Ya al final de su vida contando con 65 años de edad conservaba su animosidad, su característica nerviosidad y su jovialidad y agilidad de siempre.
Sus últimos días vivió Miguelito en su casa de Velarde #95 en la que muriera y escribiera su último Danzón, “La Diosa Japonesa”, caracterizado por la dulzura de su ritmo tocó su último baile en el año 1920 en el pueblo de los Palos, casi no podía tocar haciendo un esfuerzo agotador.
Su médico dictaminó Tisis Laringea, pasó sus últimos días rodeado del cariño y la admiración de todos los matanceros. Murió el 26 de Diciembre de 1921 a las 2.00 de la madrugada, a su entierro acudió tola la sociedad matancera, que cada vez que marcaban el paso en un Danzón, recordaban la figura de aquel que en una noche memorable enmarcara en el pentagrama entre negras, redondas, fusas y semifusas, blancas, corcheas y semicorcheas, la gráfica constitutiva de un hito en el camino musical de nuestro folklore musical nacional: El Danzón.